¿Qué haces cuando un cliente te llama a las 8 de la tarde?

Si contestas, lo más probable es que te arrepientas porque se trate de algo que podía haber esperado a mañana.

Si no lo haces, vas a pasar la tarde dándole vueltas a la cabeza.

Lo sé porque he estado en esa situación durante bastantes años.

Trabajando más horas que nadie para captar al siguiente cliente y mientras, solucionando marrones para no perder a los clientes que ya tenía.

Tenía empleados, pero no vendían como yo porque no se preocupaban como yo. Y cuando he conseguido a alguien en quien de verdad podía confiar, rezando por que no se fuera.

Luego están los clientes. Comparando precios con competidores bastante más cutres. Y ni siquiera consiguiendo la venta acaba la cosa, porque entonces todavía queda cobrar.

No tiene ni pies ni cabeza. Me hice empresario para ser más libre y acabé siendo el más esclavo. Claro, difícil que ocurriera otra cosa si tenemos en cuenta que mis empleados me consultaban hasta el problema más pequeño.

Si eres como yo, seguramente hayas intentado solucionar algunos de estos problemas o tengas ideas para hacerlo, pero son demasiado difíciles de poner en marcha, muy arriesgadas o requieren mucha inversión.

Yo lo hice. Lo probé todo. Perdí mucha pasta, descubrí muchas cosas que no funcionan y unas pocas que sí.

Hoy lo cuento en una newsletter. Apúntate. Hoy te contaré quien soy y mañana, cómo salir de una situación traumática que nos puede estar afectando a todos (pero más si eres empresario) de manera irremediable.

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